Hacemos productos gráficos cotidianos. Somos diseñadores y nos gusta mimar los proyectos con las manos. Nos exalta el papel, nos enamora el tejido y queremos decir adiós a los plásticos (¡como mínimo los que tiramos a los océanos!). No hay nada más sublime que un trazo hecho a mano, pero nos fascina crear cenefas desconstruidamente geométricas y adoramos las límpidas formas vectoriales. Procuramos fabricar siempre localmente de manera justa, solidaria y sostenible en un mundo donde ser coherente es casi un imposible.

El azar quiso que el sueño de Manel Bonet de fundar una marca de productos turísticos de diseño se cruzara con la afición del diseñador Martí Abril por crear pequeños objetos conceptuales, “souvenirs experimentales” e iconos gráficos de Barcelona. Poco después, David Torrents, diseñador pluridisciplinar y artista urbano, se sumó al proyecto para aportar su singular experiencia en el ámbito del diseño.

Estos tres soñadores hemos apostado desde el principio por la calidad y por la producción local y sostenible, aunque esto no siempre ha sido posible en un contexto como el del turismo y el merchandising. Hoy, y después del impacto de la epidemia del coronavirus, nos hemos reinventado para ofrecer nuevos productos con mayor valor añadido y utilidad social dirigidos básicamente a un público autóctono.

Sacar adelante nuestra empresa a pesar de la crisis, seguir dando trabajo a los talleres y a las personas de aquí son puntales de nuestra nueva apuesta.

Flor de Barcelona es un proyecto creado por Martí Abril, Manel Bonet y David Torrents con la colaboración de Jacqueline Molnár como alma matter del proyecto ¨mascarillas¨.